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viernes, 10 de abril de 2015

Receta del cocido de Bogajo Salamanca

        Si cuando éramos pequeños, en Bogajo el cocido era casi un castigo o un suplicio, hoy, la de vueltas que da la vida, es un manjar. Y aclaro por qué era algo que no nos apetecía: todos los días de la semana, excepto el domingo era nuestra comida; en casa o en la era, y que no faltara... Sólo los viernes de Cuaresma faltaba a la mesa y algún otro día raro.
        Y estos son los principales ingredientes del cocido de Bogajo (sólo me faltan los huevos y el pan para el relleno):
Los garbanzos ya han nacido:



Las patatas también van asomando:


Las berzas:

Los garrapos van creciendo y engordando:

Y por si los garrapos no llegan a tiempo...hay cebones preparados:

Y para acompañar a todo esto, o mejor, para rebajarlo un poco: ensalada de escarola o de lechuga:


        Puchero de barro a la lumbre desde las 9 de la mañana hasta las 2; cariño, amor y poco fuego y... el resultado es espectacular. Rico rico y bioecológicosano. No recomendable para estómagos modernos o no habituados porque se pueden torcer: el tocino estripado en el pan, el chorizo de bofes, la oreja, el espinazo, el rabo, la morcilla, el relleno... son contundentes.
        Esta es la receta del cocido que siempre se ha comido y se sigue comiendo en Bogajo. Receta tradicional.

domingo, 29 de marzo de 2015

sábado, 31 de enero de 2015

Carros de Bogajo Otros tiempos

        Muchos los hemos conocido y trabajado con ellos: esos carros de burros, de mulos y de vacas. Tan lejanos y tan cercanos. Utilizados como medio de carga; para acarrear el bálago, qué sudores hasta echar las sogas; transportar la paja trillada, más de una hora encalcando y tragando muña; transportar el estiércol, cuántas tornaderás hasta que se cargaba y luego se arramaba; errén, piedras, arena...; cargarlos y descargarlos de leña. Changarreando por aquellos caminos de Dios, mal subiendo y mal bajando cuestas, saltando piedras, envueltos en polvo o hundiéndose en el barro...
        Hoy, los que no se han podrido se los han llevado, ironías del destino, como adornos o descansan en cabañales o al aire libre.
        Han formado parte de la historia de Bogajo y de nuestra historia; parece tan lejano...pero los recuerdos siguen ahí y los carros que perviven son testigos mudos de esos años de trabajo; aunque todavía hasta hace muy poco había algún carro que como un fantasma de antaño resonaba en las calles asfaltadas del pueblo.
 (Algunas de estas fotos ya las he puesto en este blog, pero me valen para traer a la memoria esos tiempos pasados de Bogajo)

 






       




martes, 20 de enero de 2015

Casetas en el término de Bogajo

        Antiguamente, nuestros antepasados pasaban la mayoría del tiempo en el campo; con frío, con calor, con lluvia...y se guarecían en casetas, casetos o chozos, si estaban cerca; también en ellos guardaban aperos o paja o heno y pasaban muchas noches. Chozos o casetos apenas quedan, pero sí hay aún algunas casetas que llevan el paso de los años más mal que bien porque, como se puede ver en alguna foto, han quedado abandonadas. Mientras que otras, con dueños más "curiosos", han sido reparadas para evitar su ruina.
        En las siguientes fotos de este invierno, podemos ver casetas en buen estado y utilizadas y otras esgarrumbás. Me pregunto al verlas qué historias no habrán vivido y cuántas cosas podrían contarnos de nuestros ancestros. Lo que sí es seguro es que forman parte de la historia de nuestro pueblo Bogajo.
        A ver si sois observadores y sabéis dónde están situadas, que hay que conocer nuestro pueblo.










sábado, 10 de enero de 2015

Una tradición que pervive aún en Bogajo: la matanza casera

        Con el invierno llega el frío, los cerdos ya están gordos y desde primeros de diciembre comienza en Bogajo la tradicional matanza.
        Dos días laboriosos que comienzan con la muerte del cerdo, a continuación se chamusca y se lava, se pone en una mesa apropiada y se deshace y se van colgando las diferentes piezas de carne en los varales: fin de la primera parte. Un alto para comer bien, una comida suave: alubias y gallo de corral acompañados de ensalada de maruja y aceitunas caseras, por supuesto que regado con abundante vino; se termina con unas copas de aguardiente.
        Por la tarde se escarna, al oscurecer se pica la carne y por la noche se adoba la carne picada y se deja en reposo toda la noche para que se tome.








        Al día siguiente hay que coger fuerzas con unas ricas chichas de chorizo y de salchichón, la probadura. Después se enfusa primero el salchichón, luego el chorizo, seguido del chorizo del cocido, de los farinatos y de la morcilla. Se cuelgan todos los embutidos y termina la matanza. Aunque no todo el proceso, porque los días posteriores hay que salar el tocino, los jamones, la barbá, los huesos; hay que derretir las mantecas; adobar el lomo, el manto, las costillas y la panceta; envolver los lomos y los mantos. Y ya sólo queda esperar que el tiempo cure el embutido, los lomos...Y disfrutarlo comiéndolo. Eso sí, se necesitan manos diestras y  acostumbradas a hacer todo el proceso, con una sabiduría que se ha transmitido de generación en generación y que ha variado muy poco. El resultado son unos riquísimos embutidos caseros.
        Es mucha faena pero se disfruta todo el año.